La transformación de Rakuten TV es uno de los ejemplos más interesantes de cómo está evolucionando el negocio del streaming en Europa. La compañía, que comenzó siendo conocida fundamentalmente por su servicio de alquiler y compra de películas, ha desarrollado durante los últimos años una estructura mucho más diversificada. A su actividad tradicional de vídeo bajo demanda transaccional (TVOD) se han sumado una oferta gratuita financiada con publicidad (AVOD), una amplia cartera de canales FAST, acuerdos de distribución con operadores y fabricantes, servicios tecnológicos para terceros y una actividad publicitaria que trasciende su propia aplicación.

 

 

Rakuten TV ha convertido esta diversificación en uno de los principales ejes de su desarrollo. Su presencia en MIPCOM 2026 ha permitido conocer la dimensión de esta transformación. La compañía ha anunciado su expansión fuera de Europa, con operaciones en Estados Unidos, Oriente Medio y Japón, mientras continúa ampliando sus acuerdos con grandes propietarios de contenidos. Paralelamente, su división empresarial, Rakuten TV Enterprise, adquiere una importancia creciente dentro de una estructura en la que el negocio B2B está llamado a superar en ingresos a la actividad desarrollada dentro de la propia aplicación.

 

TVOD: el negocio original también se transforma

 

Aunque el FAST concentra buena parte de la atención de la industria, sería un error analizar Rakuten TV exclusivamente desde la perspectiva de la televisión gratuita. El TVOD continúa siendo una de sus actividades fundamentales y, además, constituye una vía para desarrollar relaciones comerciales con los operadores de telecomunicaciones.

 

La compañía mantiene un servicio de alquiler y compra digital de películas, con estrenos recientes y títulos de catálogo. Este modelo, basado en el pago por cada transacción, permite acceder a contenidos sin necesidad de contratar una suscripción mensual y responde a una lógica comercial distinta de la del AVOD y el FAST.

 

Uno de los ejemplos más significativos de su explotación fuera de la aplicación es el acuerdo con Orange TV para incorporar ‘Videoclub by Rakuten TV’. Gracias a esta colaboración, el operador puede ofrecer a sus abonados un catálogo de hasta 6.000 títulos, incluidos estrenos cinematográficos y películas de catálogo, utilizando la experiencia de Rakuten TV en la gestión de derechos y servicios de vídeo bajo demanda.

 

La importancia del acuerdo no reside únicamente en el volumen de películas disponibles. Rakuten TV pasa de comercializar directamente contenidos al consumidor a convertirse también en proveedor de una oferta transaccional integrada dentro de otra plataforma. Orange mantiene la relación con sus abonados y amplía su catálogo, mientras Rakuten aprovecha sus acuerdos con los estudios y su infraestructura para alcanzar espectadores a través de un nuevo canal comercial. Lo mismo ocurre con Vodafone TV. 

 

Esta fórmula demuestra que el TVOD también puede convertirse en una actividad mayorista, complementaria al negocio dirigido directamente al consumidor.

 

La evolución resulta especialmente relevante en un mercado donde los operadores de telecomunicaciones aspiran a reunir en una misma interfaz televisión lineal, plataformas de suscripción, contenidos gratuitos y servicios de alquiler. Rakuten TV puede participar en ese ecosistema sin necesidad de competir siempre por la relación directa con el usuario final.

 

FAST: de distribuir canales a construirlos

 

La segunda gran área de actividad es la televisión gratuita financiada con publicidad. Rakuten TV combina la distribución de canales de terceros con la explotación de señales propias, una diferencia fundamental para entender su estrategia.

 

En el primer caso, incorpora canales desarrollados por otros propietarios de contenidos y facilita su acceso a los espectadores. En el segundo, adquiere derechos, selecciona programas, organiza parrillas y crea canales bajo sus propias marcas. Esta última actividad implica mayores responsabilidades editoriales y comerciales, pero también ofrece más posibilidades de diferenciación y control sobre el producto.

 

Según los datos presentados por la compañía durante MIPCOM 2026, Rakuten TV cuenta con una oferta de aproximadamente 600 canales FAST, de los cuales 120 son propios y operados directamente, y alcanza potencialmente 150 millones de hogares europeos. Su presencia en 43 territorios proporciona una escala considerable, aunque la cantidad de canales disponibles no debe confundirse con el número de señales que Rakuten produce o controla directamente. Tampoco el alcance potencial equivale a usuarios activos o espectadores reales.

 

En estos momentos, una de sus prioridades es adquirir contenidos para alimentar sus canales propios. La búsqueda comprende películas, ficción policial, programas infantiles y familiares, deportes, realities y producciones de estilo de vida. El objetivo es construir una programación suficientemente atractiva para sostener canales especializados y aprovechar las oportunidades de distribución en diferentes países.

 

 

En determinados casos, el éxito de una producción permite desarrollar una señal dedicada exclusivamente a esa propiedad intelectual. ‘Alerta Cobra’ constituye uno de los ejemplos más representativos de esta estrategia. La conocida serie alemana ha demostrado capacidad para funcionar como un canal independiente, aprovechando el reconocimiento de su marca y la amplitud de su catálogo de episodios. Este modelo single IP facilita la identificación del contenido y simplifica su posicionamiento ante el espectador. Sin embargo, también obliga a valorar cuidadosamente la duración de los derechos, el interés de la audiencia o el riesgo de saturación. No todas las series justifican una señal propia, por muy reconocibles que sean.

 

Para Rakuten TV, el reto consiste en combinar canales generalistas, propuestas temáticas y señales dedicadas a una sola marca, adaptando la programación a las particularidades de cada territorio. La selección editorial y la gestión de derechos se convierten así en activos estratégicos.

 

El acuerdo con Sony Pictures Entertainment para incorporar 20 canales FAST en diferentes mercados europeos constituye un ejemplo de cómo Rakuten TV está aprovechando sus relaciones con los grandes estudios para desarrollar su negocio gratuito. La colaboración no se limita a añadir películas y series al catálogo, sino que contempla señales temáticas y canales dedicados a propiedades intelectuales reconocibles. En el conjunto del acuerdo aparecen títulos como ‘Seinfeld’, ‘La niñera’, ‘Matrimonio con hijos’, ‘Los ángeles de Charlie’ o ‘Breaking Bad’, aunque no todos estarán disponibles en todos los territorios.

 

La operación tiene varias lecturas comerciales. Para Sony, el FAST representa una ventana adicional de explotación de su biblioteca televisiva. Para Rakuten TV, supone incorporar contenidos reconocibles sin necesidad de desarrollar nuevas producciones y reforzar su posición como socio de distribución de grandes estudios.

 

La localización constituye otro elemento relevante. Los canales se adaptan a sus respectivos mercados, con la excepción de los países nórdicos, donde se ofrecen en inglés. Esta decisión reconoce una de las particularidades del mercado europeo: disponer de marcas internacionales no garantiza su éxito si los contenidos no se presentan en condiciones adecuadas para cada audiencia.

 

El acuerdo también demuestra la importancia de mantener relaciones comerciales que abarquen distintas ventanas. Rakuten TV trabaja con Sony en TVOD, AVOD y FAST, lo que permite explotar diferentes tipos de derechos y contenidos según el modelo de consumo. Esta complementariedad es especialmente valiosa para una compañía que pretende desarrollar simultáneamente su actividad dirigida al consumidor y sus servicios de distribución.

 

La ampliación de la alianza con Mattel permite observar otra vertiente del negocio. Rakuten TV ha asumido la programación y distribución de dos nuevos canales FAST basados en marcas infantiles: Barbie & Friends y Pingu. El primero reúne contenidos de Barbie y otras franquicias del grupo, como Monster High, Enchantimals y Polly Pocket. Su distribución contempla Reino Unido, Irlanda, Alemania, Países Bajos y Portugal. Pingu, por su parte, ofrece la serie de animación protagonizada por el conocido pingüino y está disponible en España, Francia, Italia, Portugal y Alemania. Desde el punto de vista industrial, lo más interesante es que Rakuten TV no actúa únicamente como escaparate de contenidos ajenos, sino como responsable de programar y distribuir los canales. Mattel aporta marcas y propiedades intelectuales de gran reconocimiento; Rakuten, su experiencia editorial, tecnológica y comercial para convertirlas en productos televisivos.

 

Además, estos canales pueden utilizarse tanto dentro de la propia aplicación como en acuerdos con otras plataformas. Se trata de un modelo especialmente atractivo para propietarios de derechos que desean entrar en el FAST sin desarrollar internamente toda la infraestructura necesaria. La colaboración había comenzado con la incorporación de contenidos de Mattel al canal familiar y a la biblioteca AVOD de Rakuten TV. Su evolución hacia señales independientes muestra cómo un acuerdo de licencia puede convertirse progresivamente en una relación más amplia de operación y distribución.

 

Rakuten TV Enterprise: el negocio B2B como eje de crecimiento

 

La creación de Rakuten TV Enterprise en 2024 supuso la formalización de una actividad que la compañía había comenzado a desarrollar a partir de su propia experiencia como plataforma. La división reúne servicios para propietarios de contenidos, operadores de telecomunicaciones, plataformas de televisión, fabricantes, agencias y anunciantes.

CEO de Rakuten

Su propuesta no consiste en comercializar una única herramienta tecnológica. Rakuten TV Enterprise ofrece soluciones que abarcan diferentes etapas de la cadena de valor audiovisual: creación de canales FAST, programación, integración tecnológica, distribución, desarrollo de aplicaciones multiplataforma, gestión de servicios bajo demanda y monetización publicitaria. La experiencia acumulada por Rakuten TV en su propia aplicación constituye una ventaja competitiva. Los mismos equipos y herramientas que utiliza para gestionar sus canales pueden prestar servicios a otras compañías, con la posibilidad de obtener ingresos adicionales a partir de inversiones ya realizadas.

 

El negocio B2B también reduce la dependencia de los derechos territoriales. Mientras que la explotación de películas y series exige negociar licencias para cada mercado, determinados servicios tecnológicos pueden ofrecerse internacionalmente con mayor facilidad. Esta diferencia explica parte de la estrategia de expansión de la compañía.

 

El crecimiento de esta actividad puede alterar sustancialmente el peso de las distintas divisiones. La dirección de Rakuten TV prevé que, a partir de 2027, más de la mitad de sus ingresos procedan de actividades desarrolladas fuera de su propia aplicación, incluyendo la distribución de canales en plataformas ajenas, acuerdos con operadores y servicios tecnológicos.

 

No significa que el negocio dirigido al consumidor pierda importancia. Al contrario, ambas actividades se necesitan: la aplicación permite desarrollar y probar productos, mientras que Enterprise facilita su comercialización a terceros.

 

La publicidad constituye otra rama diferenciada de Rakuten TV Enterprise. Bajo la marca CTVision+, la compañía agrupa una oferta orientada a facilitar el acceso de agencias y anunciantes al inventario de televisión conectada de diferentes plataformas y editores. El objetivo es superar una de las dificultades del mercado publicitario de la televisión conectada: la fragmentación de la oferta entre numerosos operadores, aplicaciones y fabricantes. Para un anunciante, negociar campañas con múltiples plataformas puede resultar complejo, especialmente cuando existen diferencias en los sistemas de compra, medición y segmentación.

 

CTVision+ propone una comercialización agregada, con acceso a inventario de distintos socios y posibilidades de contratación mediante acuerdos directos o herramientas de compra programática. La oferta incorpora segmentación, información sobre las campañas y mecanismos de verificación.

 

Según los datos comerciales publicados por la compañía, su red gestiona más de 185 millones de solicitudes publicitarias mensuales, con una proporción superior al 90% de tráfico procedente de televisión conectada. Estas cifras describen el volumen técnico de su actividad publicitaria, pero no deben interpretarse como espectadores únicos ni como impresiones efectivamente vendidas.

 

La estrategia resulta relevante porque Rakuten TV puede monetizar tanto sus propios canales y contenidos como inventario perteneciente a terceros. De este modo, su actividad publicitaria no depende exclusivamente de las horas de consumo generadas dentro de la aplicación. También incorpora otros formatos comerciales, como publicidad gráfica en televisión conectada, patrocinios y acciones vinculadas a contenidos. Esta diversificación permite plantear campañas que van más allá de los anuncios insertados durante una película o programa.

 

Producción propia: diferenciarse sin asumir grandes riesgos

 

La producción original constituye una actividad más limitada, pero significativa dentro de la estrategia de Rakuten TV. En un ecosistema FAST caracterizado por la reutilización de bibliotecas audiovisuales, la compañía figura entre los operadores que han explorado el desarrollo de contenidos propios. Su enfoque es prudente. La prioridad continúa siendo la adquisición de derechos y la programación de canales, pero Rakuten TV contempla proyectos originales, especialmente de no ficción, cuando existen fórmulas de financiación que permiten compartir los costes. Entre sus antecedentes se encuentran el documental deportivo ‘Bojan: Behind the Smile’ y el reality ‘Discovering Canary Islands’, desarrollado con el apoyo del sector turístico de Canarias.

 

Esta fórmula permite combinar entretenimiento y promoción de marca. El patrocinador obtiene visibilidad y distribución, mientras que Rakuten puede incorporar un contenido diferencial sin asumir íntegramente su financiación. El planteamiento presenta limitaciones. No todos los géneros resultan adecuados para el patrocinio, y la necesidad de conseguir financiación externa puede restringir las posibilidades creativas. Sin embargo, también constituye una alternativa razonable para un operador que no pretende competir con los presupuestos de producción de Netflix, Prime Video o las grandes cadenas tradicionales.

 

La producción original no tiene por qué convertirse en el centro del negocio FAST para aportar valor. Puede utilizarse selectivamente para reforzar determinadas categorías, construir relaciones comerciales con marcas y ofrecer contenidos que no estén disponibles simultáneamente en numerosas plataformas.

 

Dentro de la aplicación, Rakuten TV combina el alquiler y compra de películas con una oferta gratuita que incluye contenidos bajo demanda y canales lineales. Aunque AVOD y FAST comparten la financiación publicitaria, sus dinámicas de consumo son diferentes. El AVOD responde a una elección activa: el espectador busca una película o serie y decide cuándo verla. El FAST recupera una experiencia de programación lineal en la que el usuario selecciona un canal y encuentra una emisión en curso. La importancia relativa de ambos modelos varía según el mercado. De acuerdo con su experiencia, en España el consumo AVOD tiene mayor peso dentro de su servicio, mientras que en Reino Unido predomina el FAST, con una proporción aproximada del 75% frente al 25% del vídeo bajo demanda.

 

Estas diferencias aconsejan evitar generalizaciones sobre el conjunto del sector. El comportamiento de los usuarios depende de la plataforma, los contenidos disponibles, la facilidad de acceso y la manera en que cada servicio presenta sus canales y bibliotecas.

 

Para Rakuten TV, esta convivencia también tiene implicaciones comerciales. Una misma relación con un estudio puede abarcar TVOD, AVOD y FAST, pero los derechos, las ventanas de explotación y los modelos de monetización deben gestionarse de manera diferenciada.

 

La compañía está trabajando asimismo en herramientas de recomendación y descubrimiento apoyadas en inteligencia artificial. El objetivo es facilitar la búsqueda de contenidos y reducir uno de los problemas habituales de las plataformas con grandes catálogos: la dificultad para encontrar rápidamente algo que ver.

 

En FAST, el descubrimiento depende también de la posición de los canales, su identificación, la programación y la fuerza de sus marcas. Por eso acuerdos como los de Sony y Mattel tienen una dimensión que va más allá de incorporar nuevos contenidos: permiten ofrecer señales reconocibles que pueden competir mejor por la atención del espectador.

 

La expansión internacional pone a prueba el modelo

 

El siguiente paso de Rakuten TV consiste en trasladar esta combinación de actividades fuera de Europa. La compañía ha anunciado operaciones en Estados Unidos, Oriente Medio y Japón, aunque con modelos diferentes según las características de cada territorio.

 

En Estados Unidos ha comenzado a distribuir Rakuten TV Comedy y Rakuten TV Action a través de TCLtv+, con la intención de ampliar posteriormente su presencia. Se trata de un mercado especialmente competitivo, donde los grandes operadores FAST cuentan con una oferta muy desarrollada y un elevado número de canales.

 

En Oriente Medio, Rakuten TV ha optado por canales cinematográficos como Rakuten TV Top Movies y Rakuten TV Action, dirigidos a mercados con mayor margen de crecimiento para la televisión gratuita financiada con publicidad.

 

Japón representa una estrategia distinta. A través de Rakuten TV Enterprise, la compañía proporcionará servicios tecnológicos para integrar y operar canales FAST dentro de R Channels, la plataforma de Rakuten Group. China constituye otro ejemplo de las posibilidades del negocio B2B. Según explicó Dufour durante MIPCOM, Rakuten TV ha lanzado recientemente un canal para Shanghai Media Group (SMG), uno de los grandes grupos audiovisuales chinos. La compañía se encarga de conectar sus contenidos con las plataformas de distribución, facilitar su presencia en otros servicios y gestionar la monetización publicitaria mediante un modelo de reparto de ingresos. La operación demuestra que Rakuten TV Enterprise puede desarrollar actividad internacional sin necesidad de comercializar sus propios contenidos ni establecer una plataforma dirigida directamente al consumidor. Su expansión muestra que Rakuten TV ya no necesita entrar en todos los mercados como una plataforma de consumo tradicional. Puede hacerlo distribuyendo canales propios, desarrollando servicios para terceros o proporcionando infraestructura tecnológica.

 

Esta flexibilidad constituye una ventaja, pero también introduce nuevos riesgos. Cada mercado presenta diferencias en los derechos de distribución, la competencia, los hábitos de consumo y la comercialización publicitaria. La experiencia europea proporciona una base, aunque no garantiza que los mismos canales y servicios funcionen con idénticos resultados en otros territorios.

 

Un modelo diversificado que también plantea interrogantes

 

La principal fortaleza de Rakuten TV reside en haber construido un negocio con varias fuentes de ingresos que comparten tecnología, relaciones comerciales y experiencia en la gestión de contenidos. El TVOD proporciona una actividad transaccional que puede explotarse también mediante acuerdos con operadores como Orange. El AVOD y los canales FAST amplían las posibilidades de monetización publicitaria. La creación y distribución de señales para terceros permite aprovechar los catálogos de grandes propietarios de derechos, mientras que Rakuten TV Enterprise transforma sus capacidades operativas en servicios comerciales.

 

La compañía está evolucionando desde un modelo centrado en distribuir contenidos al consumidor hacia otro en el que también suministra tecnología, programación, distribución y publicidad a la propia industria audiovisual.

 

Sin embargo, la diversificación también exige gestionar actividades con estructuras económicas muy diferentes. El alquiler de películas depende de los acuerdos con los estudios y del volumen de transacciones; los canales FAST necesitan audiencia y publicidad; la operación de servicios para terceros requiere inversiones tecnológicas y contratos estables; y la intermediación publicitaria obliga a demostrar escala, transparencia y resultados.

 

Existe además una cuestión estratégica: cuanto más crezca el negocio B2B, mayor será la necesidad de equilibrar los intereses de la propia plataforma con los de sus clientes y socios comerciales. Rakuten TV puede competir por la atención del espectador con empresas a las que simultáneamente proporciona canales, tecnología o servicios de monetización. Esta doble condición de operador y proveedor será uno de los aspectos más interesantes para ver su evolución.

 

La expansión internacional anunciada en MIPCOM 2026 permitirá comprobar hasta qué punto el modelo desarrollado en Europa resulta exportable. La previsión de que las actividades externas a su aplicación superen la mitad de los ingresos a partir de 2027 ofrece una referencia sobre la dirección del negocio, aunque será necesario conocer su evolución real y la rentabilidad de cada división.

 

Rakuten TV representa así una tendencia que puede adquirir una importancia creciente en la industria: la transformación de las plataformas de streaming en empresas de servicios audiovisuales integrados. Su principal activo ya no es solamente el catálogo que ofrece al espectador, sino su capacidad para gestionar contenidos, canales, tecnología y publicidad en beneficio de otros operadores. El reto será demostrar que esa diversificación permite crecer de manera rentable y no simplemente multiplicar las actividades.