En una entrevista concedida al programa Hablemos de Tele de Mundoplus, Miguel López, director de programación y marketing de FlixOlé, defendió el papel de la plataforma como archivo vivo del cine español y como alternativa especializada dentro de un mercado dominado por operadores globales. Su discurso combinó estrategia empresarial, vocación cultural y una firme apuesta por la restauración y preservación del patrimonio audiovisual.
“FlixOlé es una plataforma de vídeo bajo demanda al estilo de Netflix o HBO, pero con una peculiaridad: nuestro catálogo es puramente cine español desde los años 30 hasta la actualidad”, explicó. Con más de 4.500 títulos, el servicio reúne comedia popular, cine quinqui, fantaterror, clásicos en blanco y negro y obras de autor, además de una selección internacional complementaria. “Es básicamente una gran videoteca donde puedes redescubrir toda la historia del cine español”, subrayó.
López fue claro al situar a la compañía en el mapa competitivo: “Por tamaño y por presupuesto no podemos competir con las grandes plataformas americanas. Somos una propuesta de complemento, de nicho”. El diferencial, insistió, está en la exclusividad: “El 90% del contenido es exclusivo. Es un tipo de cine que se escapa del radar de las grandes plataformas, que no suelen prestar demasiada atención al cine clásico y mucho menos al cine español clásico”.
Uno de los ejes de la conversación fue el peso de la nostalgia en el consumo. “Es un tipo de contenido que funciona muy bien en televisión y ha ido funcionando muy bien en streaming”, afirmó. Las comedias de los 60 y 70 y el cine quinqui siguen situándose entre lo más visto desde el lanzamiento del servicio en 2018. “Es un lugar seguro para el usuario”, apuntó, aunque matizó que también detectan “un nicho fuerte de jóvenes cinéfilos que quieren descubrir el cine español que no han visto”.
En cuanto a la programación, defendió un equilibrio entre el algoritmo y criterio editorial. “Sabemos qué contenido funciona, pero no podemos plantear la estrategia solo en base a eso”. La plataforma combina títulos de fuerte tirón comercial con apuestas más autorales. “También queremos guiar a la audiencia y posicionar películas que quizá no tiene en el radar”, explicó, mencionando ciclos dedicados tanto a fenómenos populares como a cineastas de perfil más experimental.

López también explicó que la disponibilidad de títulos está condicionada por una cuestión clave: los derechos. “No todas las películas nos pertenecen”, recordó al ser preguntado por ausencias concretas en el catálogo. En algunos casos, la imposibilidad de incorporar determinadas filmografías responde exclusivamente a la titularidad legal. “Si no los tenemos, no podemos incorporarlas”. La estrategia, por tanto, combina voluntad editorial con las limitaciones jurídicas propias del mercado audiovisual.
En cuanto a la estacionalidad del consumo, López identificó momentos clave en el calendario. En Navidad, títulos como La gran familia (1962, todo un clásico del cine español con Pepe Isbert) se disparan en reproducciones, mientras que en octubre el fantaterror -término acuñado por el cineasta Paul Naschy para definir el auge del cine de terror y fantástico producido en España principalmente durante los años 60 y 70 – concentra buena parte del interés. “Son momentos muy claros donde el público busca ciertos clásicos”, explicó. No ocurre lo mismo con otras épocas del año, donde el comportamiento es más homogéneo.
La restauración ocupa un lugar central en el proyecto. FlixOlé nace vinculada a Video Mercury Films, – propiedad de Enrique Cerezo – compañía que lleva más de dos décadas restaurando material audiovisual. El proceso pasa por la localización del mejor negativo disponible en filmotecas, su digitalización en alta resolución y la posterior limpieza y corrección de color. “No se mejora la película; se elimina el daño que ha causado el paso del tiempo”, recalcó López, insistiendo en el respeto absoluto a la obra original. Estas copias en 4K han permitido presentar clásicos españoles en festivales internacionales dentro de sus secciones dedicadas al patrimonio. “Es de las cosas más satisfactorias que hacemos: ver una sala llena proyectando cine español restaurado nos alegra a todo el equipo”, señaló.
La presencia en festivales internacionales forma parte de esa estrategia de revalorización del patrimonio. López explicó que las nuevas copias restauradas en 4K son muy demandadas en secciones clásicas de grandes certámenes europeos. “Es una plataforma muy importante para que las películas se reivindiquen”, señaló, subrayando que estas proyecciones generan nuevas oportunidades de distribución y visibilidad internacional para títulos españoles que habían quedado fuera del circuito comercial.
La plataforma, que suma ya siete años de recorrido, continúa ampliando su catálogo cinematográfico cada semana, aunque no contempla una expansión significativa en series. “No es nuestro fuerte y no hay una gran voluntad de ampliar el catálogo en ese sentido”, reconoció. La animación tiene presencia limitada por razones históricas de producción, aunque no se descarta reforzarla con ciclos específicos.
Más allá de cifras y posicionamiento de mercado, López sintetizó la filosofía del proyecto en una idea clara: “Queremos ser la gran biblioteca del cine español”. Una biblioteca digital accesible desde cualquier dispositivo que permite recuperar obras invisibles durante décadas y consolidar un espacio estable para la memoria audiovisual española dentro del entorno digital.
FlixOlé ha reforzado recientemente su distribución mediante su integración en Movistar Plus+, lo que amplía su visibilidad dentro del entorno de televisión de pago en España. El acuerdo permite a los clientes acceder al catálogo desde la propia interfaz del operador y suma canales lineales asociados al servicio, consolidando así su presencia en el ecosistema audiovisual más allá del modelo exclusivamente bajo demanda.
